15 ago. 2016

Retención de esmegma en el pene

En niños, (solo varones), no es rara la presencia de unas manchas blancas bajo le piel del pene. 

Trabajando en varios centros de salud, he oído esto al respecto:
Mi niño tiene como plastilina en el pito.
Se le ven como nubes por dentro de su pichilla.
Mi nene tiene unas placas blancas en sus partes...
Son acúmulos de esmegma retenidos. Y puede ocurrir a cualquier edad desde el nacimiento.

El esmegma (lo blanco) es la secreción de las glándulas balano prepuciales; es decir: las que se generan entre la piel y el pene propiamente dicho. Y tienen función lubricante, entre otras, para evitar la fricción dolorosa entre ambas superficies.

No quiere decir que tenga fimosis, pero es más frecuente en estos casos.

En niños con fimosis (estrechamiento de la piel de punta), esta secreción no puede ser evacuada al exterior, entonces se acumula. 

Cuando se interviene de fimosis, o bien se opera el pene siguiendo prácticas culturales (circuncisión hebrea y musulmana, entre otras) no se evidencia esta retención.

Es una buena medida para evitar las acumulaciones blanquecinas el hecho de practicar suaves deslizamientos de la piel hacia abajo, normalmente en el baño o después del aseo. Con las manos limpias y sin forzar. Esas tracciones sirven para provocar la apertura (dar de sí) del manguito prepucial, de la punta.

Cuando se libera esa retención de esmegma, se observa una sustancia blanquecina, untuosa, caseosa. No es para asustarse.

Un poco de crema emoliente protectora (de las que se usan para los cambios de pañal) puede venir bien por si se ha producido alguna pequeña dehiscencia (mini desgarro) de la piel. 

A veces, para la fimosis, para dar de sí al estrechamiento, se aplica en la piel distal (la punta) una crema a base de corticoide suave. Cinco noches seguidas sin tirar, y luego dos semanas más traccionando.

Consulte con su pediatra, en primera instancia, antes de acudir al cirujano pediátrico o urólogo, por si no fuera necesaria la intervención quirúrgica. En la mayoría de las veces, las fimosis "se curan" con el tiempo y esas maniobras descritas.

12 ago. 2016

Caseum en amígdalas

A veces en el fondo de la boca, se ven unas manchas blancas, como bolitas blanquecinas o placas en la superficie de las amígdalas. Los padres nos preguntan si se trata de pus y si debieran ofrecer antibiótico...
Nada de eso.
Normalmente, hemos de estar tranquilos, sobre todo ante un buen estado general, con las amígdalas de color normal (rosa pálido o color carne, sin diferenciarse del tono que posee el resto de la mucosa bucal). Y sin fiebre.

Estos restos caseosos, "caseum" (como el queso) son acúmulos de queratina o secreción  de la propia glándula amigdalar. Si las criptas son muy profundas (¿como los cráteres de la luna? ¡No tanto...!) será más fácil que se acumulen. Y si son múltiples, pueden ser el origen del mal aliento:la halitosis.

Los acúmulos blanquecinos no deberían ser problema, pues con la comida y la bebida, al tragar, pero sobre todo con sólidos (pan, carne, verduras...) se van a ir desprendiendo esas inquietantes escamas caseosas. También pueden ser amarillentas o algo grisáceas, pero no tanto como las pegajosas placas de la mononucleosis infecciosa o enfermedad del beso (que tampoco se beneficia de dar antimicrobianos). La de la tuberculosis son rarísimas, y cursan con síntomas muy fastidiosos. (No debería ni de citarlas, porque asustan. Pero figuran en todos los tratados.)

A veces los profesionales, sobre todo los jóvenes residentes, confundimos ese caseum con placas de pus, si, además el niño presenta fiebre, y está muy irritable y no se deja explorar bien las fauces. Y se llevará recetado un antimicrobiano innecesario.


El "caseum" en sí mismo no precisa tratamiento, a no ser que sean muchas y reiteradas, y den halitosis. En los niños grandecitos, puede venir bien hacer gárgaras, con agua salada o bicarbonato... algo a lo que los niños traviesos de los años sesenta, por cierto, estábamos bastante acostumbrado a que nos mandaran los adultos...

FOTO gentileza de FB: Una benigna placa caseosa, blanquecina, en la amígdala derecha de un niño veraneante de trece años.

8 ago. 2016

Otitis de las piscinas (...pero no del mar)

La otitis externa, otitis de las piscinas u otitis del nadador es la inflamación de la piel del conducto auditivo externo. En verano, hasta uno de cada cuatro pacientes pediátricos consulta por este problema.

Se produce por infección de la piel que recubre al conducto, como consecuencia de pequeñas heridas secundarias al rascado o manipulaciones del oído (¡¡bastoncillos!!).

La humedad excesiva suele ser la causa más frecuente, sobre todo en verano, por baños en piscinas. Los gérmenes pueden estar en el agua si son aguas de ríos, albercas... pero también cuando se tratan las aguas con demasiado cloro y productos eliminan el cerumen protector.

El mar no suele ser el culpable. El agua del mar, a no ser que esté muy contaminada, no suele ser el origen de las otitis. Los pescadores de perlas submarinas no suelen padecerla.

¿Qué síntomas manifiesta la otitis externa?
Picor en el oído, con ganas de rascarse (señal de inicio)

Dolor, desde una simple molestia a un dolor intenso. Tirar de la oreja o la masticación, aumentan el dolor. ¡Qué molesto es el dolor por las noches!

Sensación de ocupación del oído. Salida de líquido por el oído, que puede causar irritación de la oreja alrededor de la salida del orificio del conducto auditivo.

Ligera sordera transitoria, consecuencia de la inflamación de la piel del conducto auditivo u ocupación del conducto.

¿Qué se debe hacer ante una Otitis Externa?
De entrada, no mojarse el oído. Evita la entrada de agua en oídos durante la infección. Fundamental: No más baños, al menos en una semana.. (Se siente...)
Secar siempre los oídos, con un paño fino, después de cada baño, si es necesario emplear un secador de pelo.

No ponerse tapones en el oído. Tanto los de cera como los de silicona permiten el paso de suficiente agua como para mantener mojado el conducto, y encima, más calenturas las bacterias. Solo algunos tapones hechos a medida pudieran... pero el agua acaba entrando.
Tratamiento

Antinflamatorios o analgésicos sí son necesarios, así como antibióticos tópicos que podrán ser modificados si se toma un cultivo, una muestra del pus o exudado del conducto. Dependiendo de la gravedad de la otitis externa podrían ser asociados antibióticos generales.

Las gotas se aplican tres o cuatro veces al día. Generalmente dejando varios minutos la cabeza ladeada para que se mantenga en contacto (si no se usa un algodoncillo con el medicamento impregnado).

¿Cómo se puede prevenir una otitis externa?

Si tienes tendencia al taponamiento de oídos por cerumen, habría que limpiarlos antes del verano.

Mantén siempre los oídos secos. Usar un secador de pelo, con aire a temperatura ambiente, es una buena medida si una toalla no es suficiente.

Evita la manipulación con instrumentos (riesgo de infección). Evita el rascado de los oídos, en especial con las manos sucias.

La limpieza excesiva de los conductos altera el manto ácido de la piel favoreciendo la infección.

Los Otorrinos no suelen recomendar los tapones de oídos para el baño en un oído normal. Su uso solo está justificado en anomalías anatómicas que hacer difícil que el agua salga del conducto, en conductos con especial sensibilidad a productos para el tratamiento de piscinas o en oídos con perforación timpánica.

En Resumen, para la otitis externa:
Cuidado con las piscinas. Mejor el mar.
Bucear menos. Espaciar los baños.
Evitar los tapones. No hurgarse en el conducto.
Y, si duele, tratarlo con gotas y analgésicos, si se indica. 
Recordar que no somos delfines. Que haya alivio.

12 jul. 2016

Cómo bajar la fiebre

¿Qué es fiebre? 
Se considera fiebre la elevación de la temperatura corporal por encima de 37,3ºC. 
Normal entre 35º y 37,3°C 
Febrícula, cuando es de 37,3º a 37,8º C
Fiebre moderada por encima de 37,9º C.
Fiebre alta entre 39° y 40,9ºC.  
Siendo por encima de 41ºC  la hipertermia o hiperpirexia, elevación excesiva.
Por nuestro entorno, a la febrícula se le dice "tener décimas de fiebre" o destemplanza.
Hipotermia es por debajo de 35º C. 
¿Dónde se suele medir la temperatura? 
En la axila, en la ingle, en la boca, en el oído. Y en el recto. 

¿Qué esconde la fiebre?
La fiebre suele ser el signo acompañante de infinidad de procesos agudos y crónicos. No siempre indica gravedad, pero comporta riesgos de deshidratación y convulsiones si no se trata. 
La fiebre siempre obedece a alguna causa que suele ser tratable.

¿Cuál es la temperatura normal del cuerpo?
Lo normal, aproximadamente es el rango entre 36º y 37º C (grados Celsius) Conviene que la hayamos medido antes en condiciones normales, para familiarizarnos con las diferencias, que van desde la hora del día a la zona del cuerpo medida.

¿Hay variaciones normales de la temperatura corporal?
El interior del cuerpo está más caliente que la superficie.
Por eso, a estas cifras hay que descontarles 0,5ºC más cuando se toma en el recto (vía anal).
Suele subir por la tarde, después de las comidas y cuando se hace mucho ejercicio.

A veces en niños que no paran de moverse, recién comidos y a la hora de la siesta, encontrar 38,3ºC en el recto puede ser normal. Al serenarse, beber agua y ponerse a la sombra baja a 37,5ºC, que sería más normal en el recto.

¿Se debe tratar la fiebre?
Sí, por el riesgo de deshidratación, convulsiones y, por supuesto, por el bienestar del niño, porque con la fiebre suele doler la cabeza, los músculos y se siente un gran malestar (Más acusado en el niño mayor y en el adulto que el niño. Los niños toleran mejor elevaciones altas)

En primer lugar hay que tratar al niño, no al termómetro. (A veces hay que tirar el termómetro y buscar otro) ¡Comprobemos su validez! 
Hay niños cuya temperatura elevada les permite jugar y hacer vida normal, por lo que solo precisan vigilancia, líquidos y medidas físicas.
Recuerdo que a los 9 días de la vacuna del sarampión, mi hijo mayor presentó 38,9ºC. Y, sin embargo, lo bañé en su piscina (era verano) porque estaba seguro de que obedecía esa fiebre a la reacción vacunal parafisiológica y pasajera. No precisó de antitérmico. A las pocas horas estaba bien. Y mi suegra se tranquilizó también. 
Sin embargo, puede haber niños con escasa febrícula que pueden padecer algo crónico y más serio. Me refiero a una febrícula mantenida, de más de ocho días de duración.

¿Cuándo debe preocuparnos la fiebre?

Cuando tiene menos de tres meses de edad.
Cuando supera los 40ºC. 
Cuando hay riesgo de convulsiones.
Cuando se mantiene en el tiempo más de ocho días (aunque sea febrícula)
Cuando no sabemos la causa.
Cuando se suman más signos y síntomas: vómitos, diarrea, manchas en la piel, obnubilación, convulsiones...
¿Cómo se baja la fiebre?
Lo primero es ambiente fresco, no abrigar demasiado. Refrescar con paños húmedos o un baño. 
Aportar líquidos suficientes. Zumos, manzanilla, agua... caldos.

Estas dos medidas a veces bastan por sí solas en niños con Golpe de calor, o con fiebre por exceso de alimento hiperconcentrado o que hayan sufrido diarrea o vómitos, porque pueden presenta la llamada "fiebre de sed"

Si no es suficiente, se puede bañar al niño, con agua ligeramente por debajo de la temperatura corporal. A unos 28º-30ºC. Y dejarlo un rato para que el agua secuestre el calor del niño durante un rato (10-15 minutos)
¡No olvidar la hidratación: beber muchos líquidos, (pero no leche, hasta que baje la fiebre)
Por lo pronto, no debemos dar comida al niño con fiebre. Hay que esperar a que baje (puede que vomite).
Paralelamente a las medidas físicas previas, hemos de ensayar las medidas farmacológicas: Los antitérmicos

¿Qué antitérmicos se usan para la fiebre?

Existen tres de uso frecuente en pediatría (orden de mayor uso)
El paracetamol
El ibuprofeno
El metamizol
Los tres tienen sus aplicaciones en la práctica y casi todos los niños antes de los diez años de edad los habrán usado varias veces.

El paracetamol es el clásico, derivado del acetaminofén. De origen norteamericano. 

Baja la fiebre (antipirético) y calma el dolor (analgésico).  
Actúa entre 45 y 60 minutos. Y se alarga hasta 6 ó 7 horas su efecto.  
Puede darse hasta cada 4/6 horas (no siempre) y se administra por vía oral (gotas o solución, comprimidos), también  parenteral y rectal (supositorios, en caso de vómitos). 

Es el primer antitérmico que se le da a un lactante, en gotas, normalmente. 
Se administra a razón de 15 mg/kg/ dosis y hasta cuatro veces al día.

Tiene un margen de seguridad algo estrecho; es decir, que si un niño toma siete veces más de la dosis terapéutica puede padecer un problema hepático, que precise internamiento en UCI.

Esto no pasa por darle el doble o el triple de la dosis, sino veces más. De ahí que los fabricantes no doten a estos preparados de un excelente sabor. Y por la misma razón se presenta en envases pequeños. ¡Podría ser letal la ingestión accidental de una dosis de más de 100 mg por kilo de peso!
Solo hay que evitar el paracetamol en paciente con afecciones hepáticas graves.

El ibuprofeno es un AINE (Anti Inflamatorio No Esteroideo),  
y como antiinflamatorio tambien baja la fiebre. Se sintetizó en los años 90, por los británicos. Es analgésico, antipirético, antiinflamatorio, y además antiagregante plaquetario (evita trombosis). Se da a razón de 5 a 10 mg/kg/dosis. Tres o cuatro veces al día. Su eficacia es espectacular porque actúa rápido, en media hora, habiéndose ganado un hueco en el botiquín de muchas familias. Sobre todo se usa en forma oral, jarabe, suspensión en sobres y en "variantes" de pastillas. No son eficaces los supositorios de ibuprofeno.

¿Qué es mejor para bajar la fiebre, paracetamol o ibuprofeno?
Esta pregunta nos la hacen casi a diario. Y siempre decimos, depende. 
Los dos calman la fiebre y el dolor, por vía oral.
Pero uno de ellos además baja la inflamación... a costa de alterar la acidez del estómago y, muy a la larga, molestar el riñón. Este es el ibupro. 
El ibuprofeno, capaz de disminuir un foco inflamatorio como una contusión, una contractura, un ganglio hinchado... Si se toma con precaución, sin abusar de las dosis, sin ser muy repetitivo, es muy eficaz.

El ibuporfeno comenzó a extenderse en los años 90 en forma de sabroso jarabe, que vino a sustituir a la aspirina en Pediatría), presenta un problema: Es gastrolesivo; es decir lesiona el estómago (ataca la capa de moco que lo recubre por dentro). Su uso podría provocar lesiones de la mucosa gástrica, úlceras digestivas, hemorragias... (El prospecto del medicamento bien que lo recoge).
Aunque poco frecuentes, hay que pensar en estos efectos, sobre todo en el niño pequeño, que no sabe hablar. Un llanto persistente tras dos o tres días, mientras está tomando ibuprofeno podría interpretarse erróneamente como que aún no está curado del proceso causal de la fiebre (una viriasis, pongamos por caso). Y podría ser por culpa de este AINE.
Los más frecuentes efectos secundarios con Ibuprofeno, insisto,  son las molestias abdominales inespecíficas. El individuo se queja de dolor, ardor, dispesia... un malestar que puede estar presente en uno de cada cuatro o cinco personas que tomen ibuprofeno, sobre todo a dosis altas o repetitivas, peor aún con el estómago vacío. (Hay formas mejor toleradas, con arginina).

¿Cuándo no se da ibuprofeno?
En menores de 9 meses. 
Si padecen trastornos gastrointestinales, o renales. 
Si padece tendencia a las hemorragias. 
Para bajar la fiebre, puede que estemos abusando del ibuprofeno. Y mira que es de acción espectacular...En los menores de seis meses, sabemos que no debemos usarlo como primera elección.
No se recomienda tomar ibuprofeno para bajar la fiebre o el dolor en el lactante. Puede haber crisis hipotérmicas también. (Quedarse demasiado frío). Hay que prescribirlo con cautela, pues aunque su eficacia para quitar fiebre, dolor e inflamación es alta, las molestias digestivas y otros secundarismos nos deben frenar su uso indiscriminado. 

¿Y el metamizol?
Es más calmante que el paracetamol, pero se reserva para cuando hay intolerancia a los otros dos o estos no surten efecto. Se está extendiendo su uso en Pediatría. Tiene un efecto analgésico y también hipotensor a la vez que baja la fiebre. Puede provocar un cuadro vagal con calor, palpitaciones, rubor facial y náuseas. En muy raras ocasiones se han descrito trastornos hematológicos (agranocitosis: yo no he comprobado ninguna). 
Puede ser una alternativa en niños que no toleran el ibuprofeno o han tomado demasiado paracetamol previamente.
Oral, rectal y parenteral a 20 mg/kg/dosis, cada 6 u 8 horas. 

¿Y la aspirina?

El ácido acetil salicílico (aspirina, invento alemán de la casa Bayer) dejó de usarse en Pediatría en los años 90. Ya no se toma aspirina para la fiebre en la infancia. (Curiosamente coincidiendo con la aparición del ibuprofeno inglés dejó de usarse la aspirina alemana...) Se le atribuye el síndrome de Reye (una hepatopatía fulminante) sobre todo en niños con gripe. Por eso se dejó de usar. 
¡Con la de aspirinillas que tomamos los niños de mi generación!
¿Se pueden combinar los antitérmicos para bajar la fiebre?
Sí y No. 
En principio, lo suyo es que cada medicamento consiga su efecto terepéutico por sí mismo, de forma acumulativa: Es decir: cada dosis se suma a la precedente y logra alcanzar un dintel donde produce su efecto. Pero en ocasiones corremos el riesgo de producir algún secundarismo (gastrolesión del ibuprofeno o la saturación hepática de paracetamol) en tal caso, la alternancia ha mejorado los síntomas de la fiebre y el dolor sin sobrecargar ninguna de las vías de eliminación de los fármacos. Si sólo lleva una dosis de antitérmico, lo mejor es repetirle del mismo.   
Nunca mejor dicho el consejo "Consulte con su pediatra". Porque es quien mejor conoce al paciente y quien está más familiarizado con el manejo de los fármacos antitérmicos.
En cada botiquín debería haber dos o tres clases de antipiréticos o antitérmicos. Bien manejados lograrán aliviar el signo más frecuente y preocupante que acompaña a las mayoría de las enfermedades infecciosas y reactivas de la infancia.

Recordar que por vía rectal, (supositorios) la dosis de paracetamol o metamizol puede ser más elevada que por vía oral, ya que una parte del fármaco se destruye rápidamente. Y esta debe ser la vía preferente cuando hay vómitos o dificultad en la toma. 

9 jul. 2016

El huevo, ese gran alimento.

El huevo de gallina es una de las mejores fuentes de proteínas,  junto con la carne, los lácteos y el pescado. 

Mira si tendrá valor nutritivo que de su  interior saldrá un pollito, con su pico, sus plumas y sus patas. Es decir, que contiene aminoácidos de todo tipo. Esencial. Es el patrón de los alimentos proteicos. 
La albúmina, lo de afuera, es casi proteína pura. Y la yema, con sus lípidos, minerales y vitaminas, es el núcleo de la bomba energética, y muy apetecible al paladar 
Si no existiera el huevo habría que inventarlo. 
Nada ha contribuido más a la mejora de la dieta que el huevo. 
Pienso en los niños de la posguerra a base de huevos con patatas, y gracias. 
La tortilla, la mahonesa, los helados, los dulces, las madalenas... No existirían sin este ovoideo amigo. Ni yemas de Santa Teresa, ni tocinos de cielo. Una pena. 

¿A partir de qué edad se empieza a comer huevo?
A partir de los 7 meses ya se puede introducir la yema cocida. Desmenuzada en la papilla de cereales, en los purés de verdura o en las sopas. 

Y a partir de los doce meses se da entero, con la clara. Cocida, por supuesto. 
No dejéis la clara sin cocinar porque cruda no se asimila; sólo sirve para impedir que se absorban otros alimentos. De hecho se usa como neutralizante de tóxicos en niños que se envenenan accidentalmente. 

¿Cuántos huevos puede tomar el niño?
Hasta el año, 1 a la semana. 
Hasta los dos años, pongamos 2 a la semana.  
Y a partir de los tres años, 3 a la semana. 

Y en la adolescencia podremos ofrecer  casi un huevo diario. Unos cinco a la semana. (Es un decir, porque luego el niño se comerá lo que quiera, en los restaurantes de comida rápida con su pandilla de amigos...)

El colesterol que contiene el huevo (220mg) no es tan malo como se piensa. Es menos absorbible que el de la bollería industrial, por ejemplo, o el de la grasa de la carne. 

Pensad que casi todos los niños toleran el huevo hacia los cuatro años. Prácticamente el 99%. 
Y es muy barato. ¿Por eso tal vez carezca de defensores, o patrocinadores oficiales...?

Leo en un semanario que la mujer más anciana del mundo, Emma Morano, de 116 años, afirma tomar cada día tres huevos:  dos crudos y uno  cocinado. Desde hace 90 años. No será tan malo el huevo...

Disfrutemos  del huevo. Duro, revuelto, frito, en tortilla... Es de lo primero que comieron nuestros ancestros, atravesando las tribus esos campos volados por perdices y gallinas prehistóricas.  Por tanto, lo tenemos bien incorporado al ADN como loable víver de nuestra sana "paleo dieta". 

Cuando el niño está inapetente, convaleciente o con llagas en la boca, qué bien le viene tomar un batido de yema cruda de huevo -sin la clara-  en un vaso de leche y algo de cacao, azúcar o cereales...
No temamos al huevo. 
Que aproveche. 



La vitamina D en la madre lactante

¿Y si le diésemos la vitamina D a la madre que amamanta a su hijo?
Si una madre dando el pecho a su hijo toma 6400 UI cada día, ella está proporcionando a través de su leche niveles adecuados de Vitamina D a su hijo. 

Podríamos ahorrárselas al hijo y, de paso, evitaríamos la carencia de calcio en la madre, cuyos depósitos óseos pueden haberse resentido tras el embarazo. Por supuesto, además de tomar alimentos variados, no necesariamente, y solo, lácteos.

Esta es una forma alternativa de evitar el raquitismo en el bebé. Y de garantizar los suplementos necesarios para el crecimiento de los huesos.

No se ha visto que sea mejor una forma que otra. Es decir que las tome la madre (6400 UI) o que se las demos a su bebé (400 UI). Dependerá de con quién nos fiemos más para el cumplimiento terapéutico del niño y de cómo sea la alimentación materna.

La mayoría de los lactantes la toman la vitamina D diariamente por la boca. De una sola vez (unas 6 gotas diarias de preparado aceitoso de Colecalciferol), antes de una toma cualquiera. 
Todos, al menos durante los diez primeros meses de vida.

Recordar que se sigue recomendando vitamina D incluso en verano a:
Lactantes menores de 2 años que nacieron prematuros.
Lactantes de alto riesgo.
Niños que viven en África, Asia u Oriente Medio.

No conviene relajarse en la toma de vitamina D, porque sea verano. No debemos olvidar que el niño no debe tomar el sol directo, por los efectos perjudiciales y acumulativos sobre la piel.


FUENTE: Ares Segura S. Suplementación con vitamina D en el niño con lactancia materna exclusiva. Evid Pediatr. 2016;12:32.

7 jul. 2016

¿Tiene la cabeza deformada? Dormir boca arriba; jugar boca abajo.

La deformidad de la cabeza se produce por presiones externas, durante el embarazo o después de nacer. El cráneo está muy blando y crece muy rápido, así que puede deformarse en alguna dirección.
El resultado es, sobre todo, estético, aunque puede repercutir en la disposición final de la mandíbula, los dientes y la posición espacial de los ojos.
Afecta a un 12% de los bebés; y más en los últimos años, desde que se aconseja la posición supina (boca arriba, para evitar la muerte súbita al dormir)
  
¿Qué es la plagiocefalia?
Es la más frecuente deformidad de la cabeza. (hasta un 85% de las deformidades de cabeza son plagiocefalias: cabeza en rombo, aplanada de un lado a nivel occipital, de la nuca). Esta se produce por una postura mantenida boca arriba y un poco de lado, lo cual aplana esa parte de atrás del cráneo. Se aplana por la presión, por mantenerse así mucho rato al día (tal vez porque la cuna está orientada de manera que así la madre lo ve mejor...)

Como hasta que el bebé no tiene tres meses no va a mover la cabeza él solo (porque le falta fuerza muscular) se va a quedar forzadamente así, viciando el abombamiento natural del cráneo, y por eso se queda irregularmente aplanado por detrás, y de forma asimétrica.

No hay que confundir con la deformación natural, que presenta los nacidos por vía vaginal, en forma de "cabeza apepinada" por el hecho de atravesar el angosto canal del parto. Esta deformación suele desaparecer hacia el mes y medio.

¿Pueden prevenirse las deformidades craneales?
Durante los primeros seis meses, existen tratamientos preventivos como las técnicas de fortalecimiento cervical (masajes, gimnasia del cuello) Y los cojines semirrígidos.

Pasados los seis meses, si no se ha logrado mejorar la deformidad con los métodos posturales, el pediatra debería derivarlo a el especialista ortopédico, que valorará la banda ortopédica craneal.

En niños por debajo de 12 ó 18 meses es efectivo dicho tratamiento. Si se han superado los dos años, no va a obtenerse la mejoría deseable.

 ¿Cómo debemos acostar al bebé?
Para dormir: boca arriba.
Para jugar: boca abajo (pero vigilado)
Además hay que variar la posición al cogerlo, alternando los brazos, al darle el biberón o al colocarlo al pecho. Incluso la ubicación de la cama, alternando el sentido del cabecero, cada pocos días, con objeto de que no adopte posturas viciadas (por ejemplo: por estar orientado hacia la madre siempre por la derecha, o hacia la ventana o a los juguetes colgantes por la izquierda, etc...)
Variar es obligarlo a movilizar su cuello y que adquiera un tono muscular simétrico.

¿Puede la tortícolis producir plagiocegalia en el bebé?
Sí. Si la contractura muscular del cuello es mantenida, puede originar la deformidad. De ahí que se deban hacer ejercicios diarios de estiramiento del cuello con el concurso de un fisioterapeuta. Además de las variaciones posturales aludidas.

¿Y si los huesos del cráneo estuvieran soldados y se cierran antes de la cuenta?
Se llama craneosinostosis. Y consiste en el cierre precoz de las suturas de crecimiento, con la desaparición total, o no, de las fontanelas . El cráneo "se fragua" de forma irregular: triangular, o con forma de torre. Esto precisa de la cirugía. Habrá que cortar partes de hueso y recolocarlas. El resultado, en manos expertas, suele ser muy bueno, y apenas se nota la asimetría en la mayoría de los casos.



NOTA: Existe una web, infocefalia.com que dedica monográfico a este tema.

6 jul. 2016

Tiene el pie plano. El mejor calzado.

La consulta más frecuente sobre los pies del niño es acerca del pie plano.
También denominado pie plano valgo flexible, calcáneo valgo, o pie plano laxo adquirido. Y pie en pronación.


Lo que predomina es la disminución de la bóveda plantar. Además de una desviación hacia dentro del talón. Como si estuviera el pie volcado o hundido hacia el interior. Y se observa muy bien en la huella que deja el pie descalzo sobre una superficie, como la arena de la playa. 

El 98% del pie plano se corrige con el tiempo. Es algo evolutivo, que mucho antes de la adolescencia, se habrá corregido, incluso sin ninguna medida especial. El tratamiento es el andar.

Cuanto más camine el niño, y por superficies irrregulares, como la arena de la playa, el césped, o sobre alfombras y moquetas en su hogar, más pronto se corregirá esa disposición anatómica. 

Una buena prueba para ver si va a desaparecer con el tiempo, es hacer que el niño se ponga de puntillas. De esta manera aparece la bóveda plantar. ¡Ahí está la curva! El arco. Lo que habla de la benignidad del proceso, que no precisará ni de plantillas ni de otras medidas ortopédicas. 
Parafraseando al poeta, podemos decir "caminante: no hay pie plano, sino camino por andar"
¿Tiene operación el pie plano?
Solo en casos extremos, cuando es irreductible con la evolución natural y cuando se acompaña de otras alteraciones estructurales. 

¿Sirven de algo las plantillas ortopédicas?
En realidad se usan cada vez menos, porque el pie no es plastilina, ni barro, no se adapta a la horma que le ajustemos. Los traumatólogos y ortopedas las prescriben muy poco. Solo el ejercicio moldea el pie.

¿Se puede hacer algo para acelerar la mejoría del pie plano? 
Sí, por supuesto, evolucionará más rápido hacia la normalidad si se practican ejercicios de puntera y de talón (en el pasillo de su casa...) Unos 10 minutos al día descalzo. Como un juego, andando de puntillas, después con los talones, se acelera el proceso porque adquieren tono y fuerza los músculos de la bóveda plantar que son los que corrigen la disposición anatómica de los huesos, y por ende de todo el aparato ligamentario que sujeta el pie.

¿Cuál es el mejor calzado para el niño?
El calzado  a utilizar (y esto vale para todo tipo de pie en el niño) ha de ser "normal":
suela flexible (no rígida: mejor que sea de goma que de material duro). Ha de doblarse fácilmente y no andar el niño "como Frankstein sobre plataformas"
contrafuerte consistente, duro. 
antepie de "pala ancha", no puntiagudo 
y con poco tacón  (+/- 1 cm)
Finalmente, recordar que las botas o botines NO son mejores que los mocasines o zapatos por debajo del tobillo. 

Y que el calzado deportivo es solo para hacer deporte, o campo, y no tenerlo todo el día puestos, por los riesgos de uña encarnadapie de atleta (que conlleva la menor transpiración de los materiales empleados en las zapatillas deportivas.

Qué hacer si sangra el ombligo del bebé

La cicatriz umbilical puede sangrar durante los primeros días de vida. 

No es raro que los bebés manchen el apósito después de que se haya caído (seco y negruzco) el cordón umbilical. 

A veces es un sangrado rojizo, fresco, que mancha la gasa, pero de muy poca cantidad. Y después forma una costra marrón, que se adhiere a la piel hasta que sea lavada posteriormente. (No al principio) No debe causar preocupación, pues es algo transitorio.

Se produce con más frecuencia cuando el bebé abomba el abdomen, con objeto del llanto, del cólico, o del acto de la defecación. Al apretar.
Este sangrado, no va a ser importante, y es de muy pequeña cantidad, apenas unas gotas, que no empaparán en ningún caso el apósito.

¿Qué hay que hacer con el ombligo que sangra?
De entrada, sólo hay que secarlo con gasa y aplicarle alcohol de 70º. 

No hay que aplicarle polvos bacteriostáticos, ni pomadas antimicrobianas, ni yodo antiséptico. 
A no ser que lo examine un pediatra e indique su conveniencia. 

No conviene mojarlo demasiado, aunque la higiene no hay que descuidarla. Lavar con cuidado.

Si ya se cayó el trozo de cordón, se puede bañar. Con cuidado de secarlo muy bien y dejarle la gasa a modo de apósito estéril, simplemente sujetada con el pañal. 


¿Hasta cuándo puede sangrar el ombligo?
Incluso hasta los 30 días. Porque no está totalmente cerrado hasta ese tiempo. De hecho, la vena umbilical que discurre por dentro de la gelatina del cordón, puede ser recanalizada en el hospital, en bebés internados de hasta cuatro semanas, en caso de que se necesiten administrar sueros intravenosos. 

Esto da una idea de que la vena umbilical todavía es permeable, y no está totalmente colapsada. Así que no debe extrañarnos que pueda producirse la salida de alguna "gotita" (un poco de exudado serohemático) durante las primeras cuatro semanas de vida de un recién nacido. 

Entonces, ¿cuándo consultar con el pediatra? Cuando el sangrado sea abundante, que moje la gasa o que supere las cuatro semanas de vida. Habrá que descartar un trastorno de la coagulación.

Algunos bebés que toman vitaminas con DHA (omega tres) pueden presentar una tendencia mayor al sangrado,  sin que cause ninguna alarma. 


2 jul. 2016

Cómo saber si el bebé se queda satisfecho lactando al pecho

Como la piel de la mama no es de cristal, no podemos saber cuánta leche ha tomado el bebé.

¿Estará bien alimentado con mi pecho?

Los que lactan al biberón, si le prepararon 150 mililitros y el bebé se deja 20 ml, puede estimarse que se tomó 130 ml. Elemental. ¡Pero al pecho...!

No obstante, con el tiempo, la madre aprende cuánta leche le ha sacado el bebé. Si la mama se ha descargado o sigue pletórica y si el niño se ha saciado.


Como la mejor norma es la que impone el recién nacido,  "la libre demanda", esto no debería ser un problema. Pero la duda angustia, cuanto más si el bebé no gana el suficiente peso. Alrededor de 175 gramos por semana (de entre 150 y 250 g por semana durante el primer trimestre. Unos 700 gramos al mes, más o menos.

Partimos, pues, de la premisa variable de que el bebé gana entre 25 y 30g diarios. ¿Un gramo por hora...? ¡Vale!
Si te vas a ver un largomentraje de dos horas, al The End habrá ganado dos gramos tu niño Más o menos. Y si ves Ben Hur, casi tres gramos. Un peliculón.
No pierdas el sentido del humor con la lactancia, porque una madre feliz produce más alimento. 



Vayamos con los signos del saciado al pecho. 

Cinco pistas de que tu bebé está bien alimentado al pecho:
Gana peso. Antes de la toma pesó 5,200 kg  y después pesa 5,340 kg. Está claro lo que ha incrementado tu bebé.
Eso sí, con la misma ropa, baberos y pañales.
El bebé moja el pañal. Siempre y cuando no estés ofreciendo agua o manzanilla, porque entonces no vale. (Estaría engañado con líquidos acalóricos) Si solo le das el pecho, iremos por buen camino si presenta el pañal mojado con una orina de color claro, como el zumo de uva blanca, la sidra o el cava. Y más de cinco veces al día, aunque sea de escasa cantidad. Si el pis es oscuro, como la cola o el coñac, le faltan líquidos. Consulta  tu pediatra.
El bebe hace caquita. Presenta varias deposiciones al día. De entre una y siete veces al día. Casi siempre después de la toma (reflejo gastro cólico). Mejor cinco o seis veces que una o dos. Y de consistencia informe, como de gachas, mermelada o paté (¡con perdón!).
4º El bebé no tiene el ceño fruncido.  Es algo muy sutil. Observa si el bebé presenta un mohín de enfado, un pliegue en la frente baja. Esas arrugas entre las cejas denotan frustración. "No estoy contento" "No me dan lo que yo quiero..." o "no me cae bien lo que tomo"
5º El bebé se duerme. Está tranquilo y no se despierta antes de que pase un buen rato. Sus período de "no succión" son muy variables, es decir de aguantar sin estar enganchado, de entre 1 y 4 horas, siendo lo ideal alrededor de 3 horas (primeros cuarenta días). De noche, durante el primer mes es normal que no aguante las seis horas recomendables de descanso nocturno. Unas 7 u 8 tomas de recién nacido ¡Qué mas quieres!
Fíjate que no he puesto la ausencia de llanto. "Quien no llora, no mama", también es verdad. Pero el llanto puede sugerir infinidad de motivos, además... Entre ellos el aburrimiento o la incomodidad.

Esto va bien para las primerizas y solo durante las primeras semanas. Con el tiempo, toda madre sabrá si su bebé está bien alimentado.