20 dic. 2009

¿Qué regalar a los niños/as?

Durante estas fechas (y algunos todo el año) nos encontramos con la duda: ¿Qué le podemos regalar?
Aparte de nuestras posibilidades económicas, y de las sugerencias del propio niño, (y de la industria) lo primero que debemos tener en cuenta es la edad del niño y su seguridad.
Cada juguete debe expresar en su etiquetado el grupo de edad al que va dirigido. También debemos buscar en el etiquetado la marca de seguridad de la CEE. Una sofocación (obstrucción de la vía aérea) es lo más temible, y la pueden provocar las piezas pequeñas que se lleva el niño a la boca.
La compra ha de hacerse en lugares que aporten garantía, como con todo (¿se fiarían de un fármaco que le hayan ofrecido a la salida de una cafetería?, pues lo mismo aquí)
En cuanto al número de regalos, muchos padres creen que cuantos más es mejor y más se le quiere. Esto no es así. El valor del juguete lo determina el niño. No es conveniente saturarlo con demasiados juguetes, ya que el niño es incapaz de disfrutar y valorar cada uno de ellos, fomentando una actitud de consumo irresponsable.
En estos casos, quizá sea conveniente dárselos poco a poco.
El mejor regalo, sin duda, es estar a su lado, aunque sea paseando o jugando a los clásicos juegos -y baratos- de toda la vida.

19 dic. 2009

Excesos en la mesa


Empachos navideños.
En estas fechas, las transgresiones dietéticas son lo común.
Que si comida con los abuelos, que si cena en casa de los tíos y ¡como no!, la visita a los vecinos con su turroncito de rigor...)

Igualmente, en vacaciones la rutina del horario desaparece.
Los niños además suelen pasar más tiempo en casa, con gran cantidad de dulces a su alcance. Todo ello ocasiona ingestas inadecuadas que se traducen en vómitos, diarrea y dolor de tripa.
Para ello, damos unos consejos sencillos de decir, a la vez que complejos de cumplir, sobre todo en estas fechas:
-Procurar mantener los horarios de las comidas y de sueño.
-Evitar dulces en exceso y estimulantes (refrescos de cola, chocolates,…) sobre todo durante la cena.
-Evitar alimentos pesados antes de acostarse.
-No forzar a que coma.
-Evitar el picoteo.
-Los quesos y los patés estriñen mucho; por eso conviene combinarlos con verduritas, como las alcachofas, ajetes y judías verdes.
-Cuidado con los productos potencialmente alergénicos (mariscos, frutos secos, embutidos, pescado azul). Pueden ocasionar ronchas y urticaria.
- Es bueno hacer deporte, excursiones o, por lo menos, bailar algo en las fiestas. ¡Si no fuera por el ejercicio físico, tras las fiestas tendríamos que buscar una o dos tallas más de ropa!

Si terminamos pasándonos, lo primero es no perder la calma (recordar que estamos en fiestas) y recurrir a un casi ayuno periódico (cenas muy frugales, para compensar los excesos del día, a base de una sopa, fruta y yogur)

Recomendamos ojear el apartado de vómitos y gastroenteritis, si ya se ha caído en el problema.

18 dic. 2009

Cuando se portan mal...

Los niños necesitan del establecimiento de unos límites y pautas de comportamiento, así como rutinas.
Los límites que se establecen deben de ser proporcionados, adaptándose a la edad del niño y deben poder cumplirse.
A la hora de regañar, nunca utilizar medidas físicas ni reprimendas verbales que ataquen al niño en vez de a su mala conducta (la acción es la mala y no es el niño quien es malo). Tampoco se le ha de decir que ya no se le quiere.
El momento propicio para corregir una mala conducta es nada más cometerse.
En cuanto los errores, los padres han de aplicar el dicho de que errar es de sabios, y cuando hacen algo mal, más que regañarles, se ha de dedicar un poco de tiempo en enseñar cómo hacerlo bien.
En niños menores de 3-4 años, también conviene razonar, aunquen parezca que no tiene mucho sentido. Ellos de algún modo lo van entendiendo.
No se ha de ridiculizar al niño ni criticarle.
Al igual que se regaña, se ha de alabar todo lo que hacen bien, fomentando la autoestima del niño. Así, a veces puede ser más ejemplarizante (y duro) dejar de alabar a un niño que está acostumbrado a hacerlo bien,(cuando lo haga mal) que regañarle; por aquello de que "no hay mayor desprecio que el no aprecio".

17 dic. 2009

Las rabietas

¿Qué hago con este niño, que se enrabia, que tiene explosiones de ira, que patalea y que alguna vez se ha quedado transpuesto, morado, si se le lleva la contraria?

Las rabietas son formas de expresión propias en el desarrollo del niño.

Suelen aparecer a la edad de 1 ó 2 años asociadas al uso del "No" y del "Yo" solo.
Se caracterizan por episodios de gritos, llantos, pataleos e incluso puede autolesionarse o agredir a los que tiene cerca.
Ante ellas lo mejor es ignorarlas, aunque si la agitación es especialmente intensa, se ha de apartar si está en grupo, y se ha de sujetar con firmeza hasta que se tranquilice.
También se puede intentar distraer con actividades, sin caer nunca en el chantaje, ya que estaríamos reafirmando y perpetuando esta conducta.
No debemos insultarlo ni decirle que no se le quiere. No reírse, ya que puede interpretarlo de forma errónea.
Por contra, se han de reforzar las buenas conductas con besos, actividades que le gusten, cumplidos. Así buscará mejor la aprobación de sus mayores.
En el fondo, no olvidemos, son solo niños.

¿POR QUÉ LLEVAR LA TARJETA SANITARIA?

La tarjeta sanitaria individual es fundamental para recibir cualquier tipo de asistencia sanitaria.
A día de hoy es necesaria desde para pedir cita hasta para retirar la medicación de la farmacia ,como si de una receta convencional se tratase.
Todo ello gracias al chip que incorporan. Parecido al chip de una tarjeta de teléfono móvil, en ella se guarda toda esta información en su interior.

La tarjeta sanitaria es un documento oficial de identificación y es el sustituto de la cartilla tradicional. Cada comunidad autónoma emite la suya.

Entre las ventajas que nos ofrece la tarjeta, está la capacidad de grabar en ellas las recetas, e incluso se pueden guardar, siguiendo con el símil del móvil, a modo de llamadas recibidas, una prescripción de patología crónica hasta para un año, de manera que no tiene que venir a por la receta cada vez que se le termine el fármaco.
Esto se conoce como receta XXI. Útil para pacientes, médicos farmacéuticos y administración.

Infecciones urinarias

Las infecciones de orina son una patología frecuente en la edad pediátrica, sobre todo en niñas, porque tienen más corto el tubo uretral (que es la desembocadura de la vejiga al exterior), lo que permite a los gérmenes que asciendan más fácilmente. ¡De ahí la importancia de orinar frecuentemente!

Orinando se arrastran gérmenes; es como si vaciáramos agua por un canalón a un grupo de hormigas que intentan subir al tejado. Cuanta más evacuemos, mejor.
La infección clínicamente (es decir, los signos y síntomas que manifiesta) se caracteriza por cursar con picor, dolor, disconfort, fiebre, y cambio en las características de la orina (color, olor,…)

De forma preventiva:
-Evitar el estreñimiento.
-Beber abundante líquido.
-En las niñas, limpiarse de adelante hacia atrás.

16 dic. 2009

Dientes

En España, la mitad de los niños mayores de 5 años tienen caries.
Como medidas generales:
-La lactancia materna se ha demostrado protectora frente la caries.
-Se han de evitar azúcares refinados, menos aun si tienen una textura pegajosa o adhesiva. En sí mismo, más que la cantidad, lo que perjudica es el número de veces que se toman y el tiempo que los mantienen en la boca.
-Limitar el consumo de refrescos o zumos.
-Correcto cepillado (con cepillo de dureza media o blanda con cabezal pequeño en menores de 10 años) con dentífrico fluorado (salvo en niños menores de 2-3 años en los que no se aconseja dar flúor de manera que la limpieza tendrá que hacerse con agua sola o pasta sin flúor).
Si tenemos problemas en que se laven lo dientes, al menos DE NOCHE sí hay que obligarlos. Antes de acostarse deberían hacerlo, porque al disminuir la producción de saliva y al no depurarse con los movimientos de la lengua y la ingesta de agua, los gérmenes de la boca, en la quietud de la noche hacen su agosto.

La adolescencia

La adolescencia es un periodo en la vida especialmente complicado, con repercusiones físicas y psíquicas que pueden condicionar la vida y posterior evolución del individuo.
Aquí puede ser útil ponerse en el lugar del niño, recordando nuestra propia adolescencia.
A modo de consejos:
-Hablar con ellos sin sobresaturarles con información, prestando especial atención a temas tan controvertidos como drogas y sexo.
-Contestar a sus preguntas, sin miedos ni tapujos.
-Mostrarse firme ante el consumo de alcohol, drogas y otros hábitos peligrosos, enseñándole a decir NO, y transigiendo como compensación en aspectos menos trascendentales (vestimenta, pelo,…).
-Hacer por conocer a los amigos así como a su entorno extrafamiliar.
-Se ha de respetar la intimidad, sin descuidarlo por ello (saber dónde está, qué hace en Internet, lo que ve en TV…).
-Las normas que se implantan han de ser claras, razonables y negociadas, entre los padres (una voz se escucha mejor que dos) y entre los padres y el joven.
-Se ha de orientar en vez de dar fórmulas. El adolescente ha de aprender por sí solo y para ello, a veces puede errar previamente.
-Concienciar de que vale por lo que él o ella es; y no por lo que viste o por lo que tiene.

15 dic. 2009

Accidentes

En España los accidentes son la primera causa de muerte entre los niños.
Antes eran las infecciones (diarreas, la tuberculosis, la viruela, la polio...) pero gracias a las vacunas y a los antibióticos (por muchos detractores que tengan) las enfermedades infecciosas han quedado relegadas a un tercer o cuarto lugar, incluso por detrás de los raros tumores.
Ahora el peligro, ya se sabe, es la velocidad, sea en coche, bicicleta o patinete.

Consejos para prevenir accidentes:

-En niños de 0 a 2 años:
+Controlar la temperatura del agua del baño antes de meterlo.
+ Si tenemos piscina o escaleras es necesario colocar dispositivos de protección en ellos.
+Correcto almacenamiento de tóxicos (detergentes, productos de belleza,…) y de fármacos, sobre todo los suyos.
+Proteger al niño de enchufes, esquinas,…
+Uso de sillitas homologadas y correcto uso del cinturón.

Por desgracia, los hornos microondas siguen quemando la boca a los bebés, porque el cristal o el envase no se calientan tan pronto como la leche. Favor de no usarlos con bebés, o extremar las comprobaciones pasado un rato de sacarlos del horno.

-En niños de 2 a 6 años
+Hacer hincapié en lo anterior, especialmente en lo referente a la seguridad en el automóvil incluyendo aquí educación vial.
+Prevenir la aspiración de cuerpos extraños y aprender que hacer en caso de atragantamiento.
+ Fomentar el uso seguro de la bicicleta. ¡Casco!


-En niños de 6-14 años.
+Hacer hincapié en lo anterior, especialmente en lo referente a la seguridad en el automóvil.
+ Educación y control frente al consumo de alcohol.
+Educación y control frente a las conductas violentas, tanto en casa como en el colegio.
+Educación sexual.

13 dic. 2009

Lo que se prevé a fin de año

Pasada ya una primera oleada de la Gripe A -que saturó las consultas de los médicos en octubre y noviembre de 2009- no se prevé un aumento de su incidencia, a tenor de lo ocurrido en el hemisferio Sur, el pasado invierno. Incluso menos en Europa, debido a la vacunación (aunque ésta no ha cubierto las expectativas de cobertura de población inicialmente previstas).
Con la bajada próxima de las temperaturas, es probable un aumento de los procesos bronquiales, sobre todo en lactantes. Hay que vigilar la tos especialmente por debajo de los 12 meses.
Las vacaciones escolares disminuirán el contagio entre estudiantes, así que el año 2009 se despedirá como otro año más: Procesos respiratorios leves y procesos digestivos prevaleciendo en las consultas de Pediatría.
Abrigarse, tomar mucha fruta, no abusar de dulces y mantecados, y practicar deporte, aprovechando los tibios rayos de sol.
Así viviremos muchas navidades, pero todo es en términos de probabilidad...

3 dic. 2009

¿Cuándo llevar al niño a la guardería?

Es bastante frecuente que al pediatra se le incardine en la toma de decisiones sobre si llevar al pequeño -y cuándo- a la guardería.

Cabría, pues, preguntarse cuál es la edad adecuada para que el niño inicie su actividad social y escolar. Aunque no está estipulada una edad ideal para el ingreso en una guardería, muchas Sociedades de Pediatría recomiendan los dos años como la edad más precoz. En cualquier caso, no se recomienda antes de los seis meses, ya que su sistema inmunitario es más frágil. La caída de la inmunoglobulina G (que atravesó la placenta, como regalo y escudo materno) desaparece entre el 4º y 6º mes, activándose en el segundo semestre la producción de IgM específica en el lactante, conforme se inicia el contacto con los antígenos ambientales.

Indudablemente en edades posteriores, el contacto con los mismos agentes infecciosos puede no afectar tanto a la salud del niño o, en todo caso, provocarle trastornos mucho más leves.

Se ha estudiado una relación inversa entre la presentación de cuadros de alergia y la escolarización temprana, apuntándose que la producción de anticuerpos destinados a defensa antiinfecciosa mermaría beneficiosamente las células especializadas en producir alergia; es decir, el potencial de hipersensibilidad futura.
Según esto, habrá menos miños y adultos alérgicos entre quienes asistieron a guardería, cuando estaban produciendo más mocos.

Diversos estudios han documentado que la escolarización de los niños de muy corta edad (de cero a tres años) supone un aumento en la incidencia de patología infecciosa, y quizá también de otras, respecto a los niños cuidados en el medio familiar. La consulta diaria nos demuestra que las visitas por procesos febriles se verán incrementadas durante los primeros meses; que debemos adoptar, en cuanto respecta a vacunaciones, un seguimiento aún más estrecho que frente al niño no escolarizado tan precozmente; y que, en buena medida, esta socialización temprana modulará nuestras pautas de tratamiento, siendo una consecuencia directa el mayor consumo de antibióticos.

Por otro lado, también se sabe que los niños de guardería inicialmente son más despiertos, manejan un vocabulario más rico, y pueden mostrarse más hábiles en ciertas destrezas psicomotoras, alcanzando los hitos del desarrollo, probablemente, en un tiempo menor, debido a la estimulación del grupo.
Pero de lo que lo que ningún pediatra tiene dudas es de que ese niño que acude a guardería va a ser uno de los pacientes más frecuentadores de entre todos los asignados a su cupo, de cuyo estado de salud tendrá que responsabilizarse, incluyendo las repercusiones bio-psico-sociales derivadas a medio, largo, y muy largo plazo.

Por lo tanto, hay que estar atentos al número de horas que cada niño puede soportar fuera de casa, sin que represente para él un esfuerzo excesivo.

La respuesta de si llevar al niño -y cuándo- a la guardería debe tener en cuenta las necesidades del niño dentro de cada familia, su nivel socioeconómico y la red de apoyo sociofamiliar de la que dispone en su entorno.