27 feb. 2010

Deformidades de cabeza

Una pregunta muy frecuente en la consulta es la deformidad de la cabeza.
Puede que los niños presenten una forma relativamente anormal (apepinada) debido a su paso por el canal del parto.
El resto de deformidades, normalmente son de carácter posicional y se llama plagiocefalia posicional, en respuesta al hecho de que los huesos en el niño no están completamente osificados, permitiendo el movimiento de estos.
Para prevenir la deformidad se debe realizar cambios alternantes de la cabeza en la cuna concentrando los estímulos hacia ese lado (luz, ruidos, juguetes y si es necesario se puede hasta mover la cuna) con objeto de no viciar la postura y perpetuar el daño de la musculatura y de los propios huesos craneales. Existen diferentes ejercicios de estiramiento del cuello que ayudan a reeducar los músculos de la zona. Aquí recogemos dos de ellos:

+Ejercicios hombro-oreja: consiste en llevar la cabeza hasta que la oreja toque su hombro. Se mantiene durante 10 segundos y se repite en el lado contrario.
+Ejercicio Hombro-mentón.: en este ejercicio debemos de llevar con la cabeza rotada de manera que el mentón toque el hombro. Se mantiene durante 10 segundos y se repite hacia el otro lado.

En cuanto a medidas ortésicas (cascos) se reservan para casos en lo que lo anterior no es efectivo, siendo en última instancia la cirugía.

Quemadura

Cualquier quemadura de más de 7 cm requiere acudir urgentemente a recibir asistencia.

Lo primero sería aplicar compresas frías, lavar con agua templada y jabón, un vendaje limpio no adherente y un analgésico.

El vendaje es fundamental sobre todo si se ha producido en lugares difíciles de mantener limpios.
El verter agua fría sobre la zona de la quemadura detiene la cocción de la piel y disminuye la intensidad de la lesión.

Prevención: Hay que evitar poner cacharros con líquidos hirvientes al alcance de los niños, como el café y las ollas de comida.

23 feb. 2010

Tras darle el pecho, ¡vomita sangre!

Encontrar una bocanada o regurgitación manchada de sangre no es raro en el lactante.
Ante ello, frecuente causa de consulta, hemos de llamar a la tranquilidad.

Es fundamental mantener la calma, a pesar de lo escandaloso que pueda ser notar restos sanguinolentos en el vómito o las bocanadas del bebé. A veces como hebras rojas o algo pardas u oscuras.

La principal causa a descartar ante la presencia de vómitos con sangre en el bebé, son las regurgitaciones con restos sanguíneos procedentes de la madre, por erosiones-grietas en el pezón y en la areola mamaria, de manera que al tragar la leche, traga también algo de sangre de los vasos sanguíneos de la piel y la glándula de la madre, erosionados por la fuerza de la succión del bebé o porque la succión es muy prolongada y constante, y se descuida un poco el cuidado de la piel entre tomas (que esté seca y protegida). 

Sangre tragada, sangre después regurgitada. Pero no es del bebé.

Si se duda de que esas manchas rojas con las bocanadas se deban a una grieta del pezón, sería necesario un estudio más complejo.

20 feb. 2010

CONTROLES DEL NIÑO SANO

La llegada de un niño a un hogar supone un antes y un después en la vida de una familia.
El primer contacto con el pediatra suele darse a lo largo del primer mes para la inclusión de este dentro del programa del niño sano.
En esta primera visita además de las cuestiones puramente físicas (que ya han sido estudiadas en el hospital tras el parto) se trata de informar y abordar las dudas que puedan aparecer en lo referente al cuidado del niño (alimentación, vacunas, vitamina D, sueños, baños, rutina…)

Los controles normales son:
1 mes
2 meses
4 meses
6 meses
9 a 12 meses (uno dentro de este periodo)

15 a18 meses (uno dentro de este periodo)

2 años
3 años
4 años

Y DESPUÉS, YA EN EL COLEGIO, junto con las vacunas.

18 feb. 2010

TABAQUISMO

De forma pasiva, tanto en la etapa fetal como en la infancia, o durante la adolescencia (activa o pasiva) el tabaquismo es uno de los principales males evitables para nuestros hijos.
La exposición al tabaco en el hogar supone un factor determinante en la adquisición del hábito tabaquito durante la adolescencia y adultez. No debemos olvidar que el niño es un ser de costumbres y hará lo que ha visto hacer.
Lo principal, por tanto, es que los padres no fumen o, si lo hacen, que lo hagan cuando el niño no está y, por supuesto, al aire libre.
Vivimos en una sociedad tradicionalmente tolerante con el consumo de esta droga. Es verdad que en los últimos años la mentalidad de la población ha ido modificándose hasta ser una sociedad menos permisiva, aunque no castigadora para esta mala conducta.
La ley en este sentido es tajante. Esta prohibida la venta de tabaco a menores de 18 años. También está prohibido el consumo de tabaco en establecimientos públicos (incluyendo aquí el lugar de trabajo).
En España, un tercio de la población de entre 13-14 años han probado alguna vez el tabaco y hasta un 18% de los jóvenes entre los 15-17 años son fumadores habituales (más en las mujeres).

¿Qué hacer si nuestro niño/a fuma?

Lo principal es predicar con el ejemplo. ¡Qué valía tiene la palabra de un padre fumador que le dice a su hijo que no fume!. Aparte de ser un comentario hipócrita de por sí, le resta credibilidad al mensaje y además, disminuye la eficacia de cara a una futura intervención por parte de un profesional.
Para desahituarse de este vivio insano, tal como sucede en adulto, el joven ha de querer dejar el tabaco. Aquí juega un gran papel la educación. (Siempre recordaré los ojos de mi abuelo, inyectados de congestión, mientras él tosía en la Unidad de Cuidados Intensivos y me decía:"Hijo, no fumes...")
Normalmente el hábito se adquiere por imitación ya sea de los padres o del grupo de amigos. Debemos recordar que estamos en edades donde la influencia del grupo familiar, si no es capaz de mantener un equilibrio sano, pasa a ser ejercida por el grupo de amistades. Es importante perseguir al que fuma y felicitar y premiar al que no lo hace.

Desde el colegio también se puede actuar, mediante el ejemplo, y con cursillos, charlas dirigidas e, incluso personalizadas, para lo cual se puede solicitar ayuda a diferentes organismos, donde se dispone de gran cantidad de material de autoayuda.
En Andalucía existe un número de teléfono dedicado a la ayuda al abandono del tabaco: 900350800.

¿Y si soy yo el que fumo?

Mal. El tabaco es un tóxico para el niño y para el mayor. Si no tenemos voluntad y seguimos fumando, hacerlo siempre al aire libre y nunca delante del niño ni en espacios cerrados, aunque esté en otra habitación.
Aparte de los problemas respiratorios que acarrean, no debemos olvidar su asociación con otitis,problemas con el sueño y con el rendimiento deportivo.