20 nov. 2011

El Otoño y los resfriados

Los afecciones virales explosionan en otoño con la llegada del mal tiempo y la escolarización de los niños.
Desde 1993 se viene observando un aumento mayor en los otoños de los años impares, es curioso. Especialmente con los llamados virsus parainfluenza, causantes de laringitis, bronquitis y rinofaringitis.
Tratamiento.
No exixte vacuna específica para ellos, y , como la mayoría de los virus, su tratamiento es sítomáico. Es decir, medidas dirigidas a aliviar los signos y síntomas.

Fiebre, se da paracetamol o ibuprofeno.
Tos: cloperastina, dextrometorfano, dimenorfano, o codeína (esta última es más sedante y estriñe, pudiendo dejar la mucosidad adherida a los bronquios, con el siguiente riesgo de complicación o neumonía o atelectasia que es la falta de ventilación de un sector del pulmón.
Mocos: pañuelos y lavados nasales, con mucho suero fisiológico via nasal, ya que, una vez más, hemos de incidir en la escasa eficcia de los mucolíticos (acetilcisteina,carbocisteina, bromhexina y ambroxol) Y las he puesto en el orden en el que particularmente menos me desagradan


En condiciones normales, nadie debería sentirse culpable porque su hijo/a presente varias semanas síntomas catarrales o toses prolongadas, especialmente si el estado general no se ve afectado y el paciente mantiene su actividad normal (juega, duerme bien) si bien, el apetito podría verse disminuido durante estos procesos. Muchas veces no es que no se curen: ¡es que se han concatenado dos o más procesos seguidos! cronificando la tos. "Tiene que crear sus propias defensas".
A los niños historicamente se les tilda de "mocosos" por algo. Pobrecillos/as.

¿Culpables?
Es muy frecuente echar la culpa a factores como "los cambios de tempertura, la humedad, la maestra que no le pone el abrigo en el recreo, o al pediatra que no le manda jarabes buenos porque , ya se sabe que hay que recetar cosas baraticas..."
No hay mucha evidencia de ello. Si el frío resfriara, los esquimales estarían todos muertos. En Galicia no se venden más anticatarrales que en igual población de la zona de Murcia, si la lluvia fuese la culpable. Y el exceso de abrigo suele ser perjudicial. Es más, la técnica de endurecimiento se muestra a veces muy favorable par fortalecer la respuesta a la infección. Niños que nunca usan camiseta, que andan descalzos, que se bañan en agua fría... llegan a desarrollar una resistencia mayor (y se me viene a la cabeza el tipo de vida de ciertas etnias, cuyos hijos van desabrigados y descalzos y no contraen más enfermedades con los que cuidan esos aspectos.
Finalmente, en cuanto a la suspicacia de algunas personas (cada vez menos) de que no se prescriben los medicamentos correctos es una falacia. Si yo supiera (y créanme que todos los médicos,aunque sea por ósmosis o imbibición, estamos muy al loro de los adelantos científicos -congresos. reuniones, simposios, cursos, internet...- no dudaríamos en ponerlos a disposición del público, tanto o más los profesionales que "ganamos lo mismo a fin de mes, acuda una o treinta veces el paciente".
El reposo es fundamental
Indudablemente, todo proceso médico es susceptible de complicación. La otitis y la neumonía aparecen de forma insidiosa o sin avisar. Ahí ya sí se hace necesario el antibiótico (pese que más de la mitad de lo cuadros siguen siendo de causa viral) Por eso es tan importante el seguimiento, y nadie mejor que la propia familia para observar los cambios en el comportamiento del niño.
Mientras está enfermo, unos días de recogimiento en casa sin ir al cole, beber zumos de naranja, y una sopitas calientes en la mesa camilla son muy efectivas, al menos representan una gran ocasión de corroborar el afecto del cuidador. Que a veces todo lo queremos arreglar con medicamentos para que siga la marcha. ¡Hale...! Y eso no es siempre posible ni lo más recomendable. "Cuidate y te cuidaré", reza en la Biblia.
Y si no se cuida, pues también, que para eso estamos.