9 nov. 2012

Hay que lavarse las manos

El lavado de manos es la medida que más contribuye a la salud de la población. Junto con la Vacunación Universal y la Vigilancia de las Aguas  (Depuración, Cloración,  Saneamiento de la red...)

Es decir: ha evitado muchos muertos ¡Pero una barbaridad, no creas!

Recordemos, en el siglo XIX las infecciones de las mujeres recién paridas cuando los estudiantes en prácticas pasaban directamente de la sala de disección de cadáveres a la de partos sin lavarse las manos. ¡La de fiebre puerperales que ocasionaban aquellos galenos!

Pues hasta que se dieron cuenta y lo asociaron... gran mortalidad materno infantil se registró.

Gracias al austríaco Semmelweis, mejoró la cosa. 

  • El hecho decisivo fue la muerte de su amigo Kolletschka, profesor de medicina legal: al hacer una autopsia un discípulo lo pinchó en un dedo. Murió con los mismos síntomas que los de la fiebre puerperal. Semmelweis demostró  que la causa estaba en el material putrefacto de las manos de los estudiantes. Visionariamente estableció el lavado de manos de los estudiantes con agua de cloro. La mortalidad bajó y lo hizo a cifras menores que las de la segunda clínica y las de las parturientas callejeras. Defendió con vigor su descubrimiento y la salud de sus pacientes, Hay que terminar con la matanza, escribió. Pero la resistencia y hostilidad de sus colegas fueron grandes. El mismo fue amenazado. Lleno de amargura dejó la clínica, su mente se alteró, y su vida terminó en un asilo... por una septicemia. Su única obra se publicó en 1861: Etiología, concepto y profilaxis de la fiebre puerperal.

Gracias, colega.

Una conjuntivitis, una quemadura, una herida cutánea...  presentan problemas porque las tocamos con las manos sucias. Y sucias no significa negras de carbonero, no. Sucias se encuentran cuando se le da la mano a una persona que las tenía sucias, o cuando se manosean utensilios portadores de gérmenes, o material orgánico, como alimentos... o tras salir del baño.

Una población que se lave las manos puede evitar más de un 50% de trabajo a los servicios sanitarios que otra población de niños, digamos, guarretes, con perdón. 

Las manos van a la boca, al pan y a otras manos. A las mucosas (interior de la boca, del pene, de la vulva, de la nariz, de los párpados, ¡del ano!). Y, si portan agentes infecciosos, pueden contagiar una infección. Verrugas, hongos, herpes, panadizos... viene de contaminación por contacto. Problemas engorrosos de curar y muy fáciles de prevenir.

Es muy común que el paciente se señale y se toque una lesión en la piel con el dedito...
¡No te toques, hombre/mujer!
Sobre todo después de haber pulsado el ascensor donde, minutos antes, el vecino del 5º ha pulsado con el dedo con el cual entró haciendo píldoras (normalmente, las hacía por las escaleras, pero hoy va con prisa). El estreptococo de la nariz del vecino ya está en la pupa del niño que me consulta, sí o sí. (Otra ventaja de las las escaleras, frente al ascensor.)


Panadizo  (infección de uña y dedo) en niño de 2 años.

Hay que lavarse las manos. Con agua (mejor caliente) y jabón. Recordar que la segunda vez que hace espuma, tras aclarar, es cuando quedan limpias las manos.

Al llegar a casa siempre, antes y después de comer. Antes de tocarnos una parte de nuestro cuerpo desprovista de piel indemne (es decir, las mucosas orales, genitales, oculares, heriditas...) Y después de tocar algo cuya higiene sea dudosa. 

(AVISO: Este consejo no ha sido patrocinado por Poncio Pilatos).

¡Viva Semmelweis!