7 mar. 2015

La muerte súbita del lactante

El síndrome de la muerte súbita del lactante (SMSL) es un suceso raro en nuestra sociedad, aunque supone la causa más frecuente de muerte inesperada en el primer año de vida. Tan delicado tema genera un gran temor desde el embarazo hasta que lactante comienza a caminar. Conviene adelantar que no existe un factor único que desemboque en esta fatal consecuencia, siendo la educación sanitaria la mejor manera de tranquilizar a la familia; pues las oportunas recomendaciones pueden disminuir la probabilidad de este dramático desenlace.

BUENAS COSTUMBRES PARA DISMINUIR EL RIESGO DE SMSL

- Posición supina para dormir.
- Dormir en superficie firme, no en colchón blando.
- No abrigar demasiado. Evitar calor en la habitación (20-22º ideal)
- Ofrecer chupete durante el sueño (0 a 6 meses)
- Evitar tabaquismo.
- Lactancia materna.

Globalmente se manejan cifras en torno a un caso cada dos mil recién nacidos, variable según el área referida. Décadas atrás se barajaban cifras de entre uno y tres casos por mil, lo cual indica que el mayor conocimiento del tema y las medidas profilácticas adoptadas están dando fruto. Vamos por buen camino.

Cuando sucede la muerte inesperada de un bebé y no se pueden delimitar sus causas, incluso después de haber practicado la necropsia (que en casi la mitad de los casos la atribuye a variados orígenes: respiratorio, cardiológico, sistémico, neurológico o accidental), entonces se estudian los factores asociados. Es decir, recurrimos a la Estadística para obtener conclusiones.

Analizando todo lo que envuelve a este fenómeno, mediante el análisis de múltiples variantes (desde la postura en la cuna, hasta si tenía chupete, fumaban los padres o cuál era la temperatura de la habitación) se han establecido factores ambientales que incumben a la madre, al propio bebé o a ambos. Así, se sabe que la mayoría de los lactantes con SMSL se encontraban boca a abajo. Por eso, los pediatras aconsejamos para dormir la postura decúbito supino (“como mirando al pino”, para mejor recordarlo) y no en decúbito prono, como solían acostarse antes del siglo XXI. ¿Quiere esto decir que si le acostamos boca abajo es peligroso y nos puede acarrear un gran susto? Pues lógicamente no, por sí solo, aunque en términos de probabilidad, si sumamos muchos factores de riesgo y el bebé nació genéticamente predispuesto, estaríamos acumulando riesgos; comprando más billetes para una infausta lotería. Con todo, aun reuniendo bastantes de esas características asociadas, por supuesto que no tendría que ocurrir necesariamente una desgracia, pues solo se habla en términos de riesgo.

De entre estos factores asociados, hay elementos inmodificables, como la edad del bebé (más frecuente entre los dos y los cuatro meses, aunque afecta entre uno y nueve meses), la estación del año (peor los meses fríos) o el retraso en el crecimiento fetal. El SMSL es un poco más frecuente en el bebé masculino, y en determinados grupos étnicos, como los afroamericanos y los indígenas de Alaska. Dentro de su rareza, también aumenta algo más la incidencia en caso de madres jóvenes y solteras; en multíparas; y en familias de bajo nivel socio económico y cultural. Asociaciones estadísticas que no tienen por qué indicar relación causa efecto, pero ahí están.

Pero muchos otros factores sí son modificables; podemos hacer algo para evitarlo. La más importante medida es la ya referida postura para dormir. Todo lactante hasta los seis meses debe colocarse en decúbito supino. Y no vale de costado. El colchón ha de ser consistente, no blando, que no se hunda la carita, y hay que evitar las mantas edredones, almohadas…, y no tener peluches cerca. Cualquiera de estos elementos podría disminuir la entrada de aire con buena concentración de oxígeno a sus pulmones. Por lo mismo, no debe compartir su cama con nadie (lo que se llama colecho). Hay que evitar dormirse acurrucado con el bebé, por muy fría que sea la noche, y muchas ganas se tenga de arrebujarse con la criatura. Si el SMSL sucediera siempre quedaría la duda de si le apretujó o le atufó el aliento exhalado (aire viciado de anhídrido carbónico). Sin embargo, dormir en la misma habitación de los padres, pero en distinta cama, ha mostrado ejercer un efecto protector. Tampoco es aconsejable abrigarlo demasiado o mantener la temperatura de la habitación elevada. Resulta muy común la tendencia a arropar en exceso al bebé (palpemos que su nuca no esté muy caliente o sudando). Cerca, juntos, pero no revueltos, y sin calor, podríamos resumir la norma durante la noche.

El tabaquismo materno, sin duda, es otro factor solucionable. En las madres que han fumado durante el embarazo el riesgo se multiplica por tres. Igualmente, la exposición al tabaco ambiental, pues la nicotina se comporta como tóxico cerebral y puede evidenciarse en las necropsias realizadas. También las drogas, como los opiáceos y el alcohol al comienzo del embarazo suelen estar presente en ciertos casos.

El uso del chupete es muy recomendable y ejerce un factor preventivo. Quizá la succión ejercite la musculatura del árbol respiratorio y mantenga expedita la vía aérea; además de favorecer el despertar del niño, en caso de apnea (falta de respiración). Pero debemos desaconsejar el chupete a partir del año para evitar problemas bucos dentales.

Esporádicamente, algunos lactantes pueden presentar episodios aparentemente letales de los que se recuperan de forma espontánea o bien por un estímulo fuerte (una sacudida) o por una maniobra reanimadora. Son apneas de unos veinte segundos o más de duración, con palidez de piel y pérdida del tono muscular (como “marioneta sin hilos”). Estos episodios no indican mayor riesgo de padecer un SMSL posterior, y suelen acontecer por igual en ambos sexos, en el primer trimestre y sin que importe la postura de dormir. Un sustazo. ¿…Hay aparatos para evitar el SMSL? Los monitores domiciliarios cardiacos, promocionados hace décadas, no han mostrado utilidad para prevenir este síndrome, por lo que su uso no se ha generalizado.

Conviene resaltar que las vacunas no aumentan el riesgo de SMSL. Las vacunas son muy ventajosas e indiferentes para este problema. ¿Y el tipo de alimentación? Aunque el SMSL puede acontecer con lactancia materna y en lactados artificialmente, hay que recordar que el mejor alimento para el lactante es el pecho.

Resumiendo, el raro SMSL puede suceder cuando concurren tres elementos: Un niño vulnerable, un período crucial de su desarrollo y un detonante exterior, que podría ser una infección o un estrés previo. Por tanto, no depende de nada en concreto y sí de la suma de factores genéticos, ambientales, socio culturales y de comportamiento. Vivamos tranquilos disfrutando del bebé, aplicando el sentido común y los consejos derivados de la experiencia.