12 ago. 2016

Caseum en amígdalas

A veces en el fondo de la boca, se ven unas manchas blancas, como bolitas blanquecinas o placas en la superficie de las amígdalas. Los padres nos preguntan si se trata de pus y si debieran ofrecer antibiótico...
Nada de eso.
Normalmente, hemos de estar tranquilos, sobre todo ante un buen estado general, con las amígdalas de color normal (rosa pálido o color carne, sin diferenciarse del tono que posee el resto de la mucosa bucal). Y sin fiebre.

Estos restos caseosos, "caseum" (como el queso) son acúmulos de queratina o secreción  de la propia glándula amigdalar. Si las criptas son muy profundas (¿como los cráteres de la luna? ¡No tanto...!) será más fácil que se acumulen. Y si son múltiples, pueden ser el origen del mal aliento:la halitosis.

Los acúmulos blanquecinos no deberían ser problema, pues con la comida y la bebida, al tragar, pero sobre todo con sólidos (pan, carne, verduras...) se van a ir desprendiendo esas inquietantes escamas caseosas. También pueden ser amarillentas o algo grisáceas, pero no tanto como las pegajosas placas de la mononucleosis infecciosa o enfermedad del beso (que tampoco se beneficia de dar antimicrobianos). La de la tuberculosis son rarísimas, y cursan con síntomas muy fastidiosos. (No debería ni de citarlas, porque asustan. Pero figuran en todos los tratados.)

A veces los profesionales, sobre todo los jóvenes residentes, confundimos ese caseum con placas de pus, si, además el niño presenta fiebre, y está muy irritable y no se deja explorar bien las fauces. Y se llevará recetado un antimicrobiano innecesario.


El "caseum" en sí mismo no precisa tratamiento, a no ser que sean muchas y reiteradas, y den halitosis. En los niños grandecitos, puede venir bien hacer gárgaras, con agua salada o bicarbonato... algo a lo que los niños traviesos de los años sesenta, por cierto, estábamos bastante acostumbrado a que nos mandaran los adultos...

FOTO gentileza de FB: Una benigna placa caseosa, blanquecina, en la amígdala derecha de un niño veraneante de trece años.